Nivelar la cama es una de esas tareas que suenan a ritual y que, en realidad, son pura geometría. La boquilla tiene que estar a la misma distancia de la superficie en cualquier punto donde vaya a depositar plástico. Si en una esquina roza y en la de enfrente hay dos décimas de hueco, la primera capa saldrá bien en un sitio y mal en el otro, y a partir de ahí todo lo que imprimas arrastrará ese defecto.
Antes de meterte en el procedimiento, conviene entender qué estás ajustando y por qué. Luego el paso a paso se hace solo.
Qué significa realmente "nivelar"
El nombre engaña. No se trata de que la cama esté horizontal respecto al suelo, sino de que esté paralela al plano por el que se mueve el cabezal. Si tu impresora está inclinada sobre la mesa pero el cabezal se desplaza siguiendo esa misma inclinación, la primera capa saldrá perfecta. Lo que importa es la distancia entre boquilla y superficie en cada punto del recorrido.
Esa distancia tiene que ser pequeña, del orden de un folio de papel, para que el plástico salga aplastado contra la cama y se adhiera. Si queda demasiado hueco, el filamento se enfría en el aire y se pega sobre sí mismo haciendo churros. Si queda demasiado cerca, la boquilla raspa la superficie, bloquea la salida del material y acabas con una capa transparente o con la boquilla atascada.
Qué necesitas tener a mano
- Un folio normal o una galga de 0,1 mm si prefieres algo repetible.
- La cama limpia, sin restos de pegamento, grasa de los dedos ni trocitos de plástico de impresiones anteriores. Un paño con alcohol isopropílico suele bastar.
- La boquilla limpia por fuera. Un pegote de plástico colgando falsea la medida porque toca el papel antes que la propia boquilla.
- La máquina caliente. Esto importa más de lo que parece y lo explico abajo.
Por qué hay que nivelar en caliente
El aluminio de la cama y las varillas del eje Z se dilatan al calentarse. No mucho, pero sí lo suficiente para que un nivelado hecho en frío se descuadre cuando la máquina alcanza temperatura. Pon la cama a la temperatura con la que vayas a imprimir (unos 60 °C si trabajas con PLA, más si usas otro tipo de filamento) y espera un par de minutos a que se estabilice. También el bloque calentador del hotend conviene llevarlo a su temperatura, aunque sin extruir, para que la boquilla esté a la altura real de trabajo.
Nivelado manual con las ruedas de las esquinas
Es el sistema de toda la vida y sigue siendo el que mejor te enseña a entender la máquina. Si tu impresora tiene cuatro tornillos con muelles bajo la cama, este es tu método.
- Lanza el comando de "home" para que la impresora lleve los tres ejes a su origen. Comprueba que el final de carrera de Z está bien sujeto y no se mueve: si baila, el nivelado del día siguiente ya no servirá.
- Desactiva los motores (en el menú suele aparecer como "disable steppers") para poder mover el cabezal con la mano sin forzar nada.
- Lleva la boquilla a la primera esquina, a un par de centímetros del borde. No la pongas justo encima del tornillo: lo que te interesa es la zona donde se va a imprimir.
- Mete el folio entre boquilla y cama. Gira la rueda de esa esquina hasta que notes que el papel roza un poco al moverlo, pero sin que quede atrapado. Esa sensación, a medio camino entre "desliza libre" y "no puedo sacarlo", es la que buscas.
- Repite en las otras tres esquinas, siempre en el mismo orden. Y cuando termines, vuelve a la primera: al apretar unas, las otras cambian ligeramente porque la cama es una placa que flexa. Da dos o tres vueltas completas hasta que las cuatro queden iguales sin que ninguna necesite retoque.
- Comprueba el centro. Si en el medio notas más holgura o más presión que en las esquinas, la cama está combada. Eso no se arregla con los tornillos; se arregla con un cristal plano encima o compensando por software.
Nivelado asistido y sensores automáticos
Muchas máquinas actuales llevan un sensor (inductivo, piezoeléctrico o de contacto tipo BLTouch) que palpa la cama en una rejilla de puntos antes de cada impresión y crea un mapa de alturas. El firmware usa ese mapa para subir y bajar el eje Z sobre la marcha mientras imprime la primera capa, compensando las zonas más altas y las más bajas.
Esto es muy cómodo, pero no sustituye al nivelado físico. El sensor compensa pequeñas variaciones; si tienes una esquina medio centímetro más baja que la otra, el eje Z va a estar subiendo y bajando como loco durante toda la primera capa y el resultado será feo. Primero deja la cama razonablemente plana con los tornillos y luego deja que el sensor haga el ajuste fino.
Un detalle que se escapa: el sensor mide respecto a sí mismo, no respecto a la punta de la boquilla. La diferencia entre dónde detecta el sensor y dónde está la boquilla se llama "Z offset" y hay que calibrarla aparte. Si tus impresiones salen con la boquilla despegada o incrustada aun con nivelado automático, casi siempre es ese offset.
Ajuste de la primera capa imprimiendo
El folio te deja cerca, pero la prueba definitiva es imprimir. Pon un modelo de calibración (un cuadrado hueco de una sola capa, o varias líneas paralelas que recorran toda la cama) y observa cómo sale.
- Si las líneas se ven redondeadas, con hueco entre ellas y se despegan al tocarlas, estás demasiado alto. Baja el Z offset en incrementos de 0,05 mm.
- Si las líneas quedan aplastadas, con el plástico transparentando el color de la cama y rebordes a los lados, estás demasiado bajo. Sube el Z offset.
- Si una zona sale bien y otra mal, el problema es de nivelado, no de altura. Vuelve a las ruedas.
El punto bueno es cuando las líneas quedan unidas entre sí, con la cara superior lisa, y aguantan sin despegarse si pasas la uña con suavidad. Ese es el aspecto que buscas en cualquier impresora de filamento.
Qué hacer si no consigues una primera capa decente
A veces el problema no está en el nivelado. Si has repasado todo lo anterior y sigues sin pegar las piezas, mira otras causas: superficie sucia, temperatura de cama baja para el material que usas, corriente de aire del ventilador de capa enfriando demasiado pronto, o una cama combada que ningún tornillo va a enderezar. En la guía sobre por qué se despega una pieza de la cama entramos en cada uno de esos frentes.
Y si trabajas con resina, olvídate de todo esto: ahí el ajuste es distinto porque no hay boquilla, sino un plato que baja contra una película, y los criterios cambian bastante. Lo cuento en la comparativa entre FDM y resina.
Cada cuánto hay que repetir el nivelado
Depende del uso y de la máquina. Un equipo con bastidor rígido y cama bien fijada aguanta semanas sin tocar nada. Uno más ligero, o que mueves de sitio, se desnivela antes. Como norma de andar por casa:
- Después de transportar la impresora o moverla de mesa, revisa.
- Después de cambiar la boquilla o desmontar el hotend, obligatorio. Si dudas con el tamaño, mira qué tamaño de boquilla elegir según el detalle y la velocidad.
- Si cambias de superficie de impresión (cristal, PEI, magnética flexible), recalibra el Z offset aunque la cama siga igual: cada material tiene su grosor.
- Si llevas varias impresiones seguidas con primera capa dudosa, no insistas. Para y repasa.
Hay máquinas que incorporan sondas de nivelación muy precisas y otras que piden más mano del usuario. Si estás comparando modelos, en el catálogo por marcas puedes ver qué sistema trae cada uno y hacerte una idea de cuánto tiempo vas a dedicar a este proceso con cada máquina.