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Filamento pieza

Qué filamento usar según la pieza: PLA, PETG y ABS

Qué filamento usar según la pieza: PLA, PETG y ABS

Tienes la impresora en marcha y una pieza en la cabeza. Abres el cajón y hay tres bobinas: PLA, PETG y ABS. La pregunta no es cuál es mejor, porque ninguno lo es en todo, sino qué va a hacer esa pieza una vez impresa: dónde va a vivir, qué esfuerzos va a sufrir y cuánto calor va a tener que aguantar. Con eso claro, la elección casi se hace sola. Para cambiar de bobina, mira cómo cambiar el filamento sin que se atasque.

PLA: fácil de imprimir, con límites claros

El PLA es el más dócil de los tres. Lo que lo hace fácil es que apenas tiende al warping: la pieza se queda quieta, sin levantar esquinas ni despegarse de la base. Por eso imprime bien en impresoras abiertas. Conviene revisar antes el volumen de impresión disponible para la pieza prevista.

A cambio es rígido y poco flexible: cuando supera su límite tiende a partirse antes que a doblarse, así que no es el mejor para clips que se abren y cierran a menudo.

El otro límite es el calor. El PLA se ablanda y se deforma por encima de unos 60 °C, una temperatura que puede alcanzarse dentro de un coche aparcado al sol o cerca de un motor.

¿Para qué sí va bien? Para casi todo lo que viva en interior, no sufra golpes y no pase calor:

  • Figuras, maquetas y piezas decorativas.
  • Prototipos para comprobar medidas y encajes antes de imprimir la versión definitiva.
  • Plantillas, escuadras, organizadores y soportes ligeros.

PETG: el punto intermedio que casi nunca falla

El PETG es más tenaz y flexible que el PLA y aguanta más temperatura, lo que lo hace muy útil para piezas funcionales. Si al pasar a PETG la boquilla empieza a extruir mal, toca limpiarla.

Además sirve para interior y para la mayoría de usos en exterior, siempre por debajo de unos 80 °C: macetas, piezas del jardín, la carcasa de un sensor exterior.

Al imprimirlo tiene su carácter. Pide más temperatura de boquilla y de cama que el PLA (la que indique la bobina), y tiende a dejar hilos finos entre desplazamientos, algo que se corrige ajustando la retracción y bajando un poco la temperatura. También se agarra con fuerza de más a algunas superficies lisas, así que usa el separador que indique el fabricante (por ejemplo, pegamento en barra). Antes de empezar, mira cómo nivelar la cama de la impresora 3D paso a paso.

Su terreno es el de las piezas que trabajan:

  • Soportes, abrazaderas y piezas mecánicas con carga moderada.
  • Todo lo que vaya a vivir a la intemperie.
  • Piezas con clips o zonas que flexan al montarse.
  • Repuestos expuestos a vibración, como soportes de herramientas o de bicicleta.

ABS: aguanta calor y golpes, pero exige condiciones

El ABS es un plástico técnico, tenaz y con buena resistencia a altas temperaturas, así que encaja en piezas que van a pasar calor. Y tiene una ventaja que los otros dos no tienen: se puede alisar con vapores de acetona para dejar un acabado liso y brillante.

Si es tan bueno, ¿por qué no se usa para todo? Porque tiende mucho al warping: se contrae al enfriarse y las esquinas se levantan de la cama. La solución pasa por mantener el ambiente caliente y sin corrientes: cama muy caliente (la que indique la bobina), impresora dentro de un cerramiento y lejos de ventanas. Si vas a imprimir ABS a menudo te interesa una máquina cerrada de fábrica; en el catálogo de impresoras 3D hay modelos pensados para eso.

Quedan dos avisos. El primero son los humos: al imprimirlo desprende sustancias como el estireno, así que pide una habitación bien ventilada (sin corrientes sobre la pieza). El segundo es el sol: resiste mal los rayos UV y en exterior amarillea y se vuelve más quebradizo con el tiempo. Para piezas de exterior permanente existe el ASA, su variante resistente a los rayos UV, que se imprime de forma parecida.

El ABS encaja en piezas como:

  • Componentes que van cerca de fuentes de calor o dentro del habitáculo del coche.
  • Carcasas y piezas funcionales de uso diario.
  • Piezas que quieres dejar lisas con acetona antes de pintar.

Cómo decidir según la pieza que tienes delante

Olvida por un momento los nombres y hazte cuatro preguntas sobre la pieza.

¿Va a vivir fuera de casa? Entonces mejor PETG, o ASA si le va a dar el sol de forma continuada; el PLA se ablanda con el calor y el ABS resiste mal los rayos UV.

¿Va a pasar calor? Interior del coche, cercanía de un motor, una lámpara de potencia: ABS. El PLA se deforma por encima de unos 60 °C.

¿Va a sufrir golpes o esfuerzo continuo? PETG o ABS, más tenaces que el PLA.

¿Es decorativa? PLA: es el más fácil de imprimir. La altura de capa marca el acabado final.

Y si la pieza es un prototipo para comprobar que encaja, imprímela en PLA aunque la versión final vaya a ser de otro material: falla menos y las medidas que saques te sirven igual. Si dudas con la boquilla, mira qué tamaño de boquilla elegir según el detalle y la velocidad.

Lo que aprendes con las primeras bobinas

Los filamentos pueden absorber humedad del ambiente, y una bobina húmeda da peor acabado. Guardar las bobinas en una caja cerrada con desecante ayuda, y una bobina ya húmeda se puede secar siguiendo las indicaciones del fabricante. Mira cómo guardar el filamento para que no coja humedad.

También comprobarás que dos bobinas del mismo material no se comportan igual si son de fabricantes distintos: la temperatura óptima puede variar y el acabado cambia. La etiqueta de cada bobina es la referencia que manda, y si quieres comparar fichas entre fabricantes, en la página de marcas los tienes reunidos.

Cuando dudes entre dos materiales para una pieza concreta, imprime una versión pequeña en cada uno y sométela a lo que va a sufrir de verdad: dóblala, déjala un día al sol, cuélgale peso. Ninguna tabla de propiedades te habla tan claro como la pieza rota que tienes en la mano. Para limpiar los soportes de esa pieza, mira cómo quitar los soportes sin romper la pieza.

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