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Cómo guardar el filamento para que no coja humedad

Cómo guardar el filamento para que no coja humedad

El filamento parece un material inerte, un carrete de plástico que se deja en una estantería y aguanta lo que le echen. No lo es. La mayoría de materiales que entran por el extrusor son higroscópicos: atraen el vapor de agua del aire y lo meten entre sus cadenas de polímero sin que se note a simple vista. Al cabo de unas semanas abierto, un carrete que imprimía fino empieza a dar piezas peores sin que hayas tocado nada de la máquina. Entender por qué pasa es lo que te ahorra tirar bobinas.

Qué le hace la humedad al plástico

Cuando el filamento ha absorbido agua, el hotend lo recibe a 200 grados o más y esa agua se convierte en vapor dentro del fundido. El vapor sale por la boquilla a presión, y lo que oyes son unos chasquidos secos, como palomitas pequeñas, mientras imprime. Lo que ves luego en la pieza es una superficie rugosa, hilos finos entre piezas separadas (el famoso stringing que no se corrige por mucho que retoques la retracción), capas que no pegan bien entre sí y una resistencia mecánica muy por debajo de lo normal. Una pieza funcional impresa con filamento mojado sale bastante más frágil.

El problema añadido es que el daño no se nota de golpe. Un PLA abierto una semana en una habitación seca sigue imprimiendo bien. El mismo PLA olvidado dos meses en un garaje de costa da piezas que parecen de otro material. Por eso conviene tener un sistema de guardado desde el primer día, no esperar a ver síntomas.

Qué materiales sufren más

No todos los filamentos absorben agua al mismo ritmo. El PLA es de los más tolerantes: coge humedad, pero despacio, y aguanta semanas al aire sin estropearse del todo. El PETG está en un punto intermedio y es traicionero, porque imprime aparentemente bien incluso húmedo y los defectos aparecen como hilos y burbujas pequeñas. El ABS y el ASA absorben más deprisa. Y luego está el grupo que da verdaderos problemas: nailon (PA), TPU flexible, policarbonato y cualquier cosa con fibra de carbono o vidrio. El nailon es capaz de coger humedad apreciable en unas horas de exposición, literalmente mientras imprimes. Si trabajas con esos materiales, el guardado hermético no es opcional. El PVA de los soportes solubles también lo agradece: mira cómo quitar los soportes sin romper la pieza.

Si no tienes claro con qué materiales estás trabajando o dudas de cuál te conviene para una pieza concreta, en el artículo sobre qué filamento usar según la pieza está la comparación por casos de uso.

Dónde guardarlo

Lo que necesitas es un recipiente estanco, un desecante dentro y un higrómetro que te diga en qué humedad relativa está el aire de ese recipiente. Si pasa del 30 %, toca cambiar o regenerar el desecante.

Las opciones habituales son estas:

  • Cajas herméticas de plástico con cierre de clip y junta de goma. Baratas, aguantan bien si la junta está en condiciones. Caben dos o tres carretes y un bote de desecante.
  • Cubos de alimentación con tapa a rosca y junta. Son los que usan en panaderías. Cierran muy bien y suelen durar años.
  • Bolsas de vacío tipo las de ropa, con válvula para sacar el aire con una aspiradora. Útiles para almacenar carretes que no vas a usar en meses.
  • Secadoras activas para carretes, que son cajas con una resistencia y un ventilador que calientan el filamento en seco. Sirven para guardar imprimiendo (el carrete alimenta la máquina desde dentro de la caja) y para recuperar un filamento ya mojado.

La bolsa original del fabricante con su cierre zip no es un sitio de guardado a largo plazo: el cierre no es hermético de verdad y la bolsita de sílica que viene dentro se satura en pocas semanas.

El desecante

Dentro del recipiente va algo que absorba el agua del aire. Lo más práctico es gel de sílice en bolsitas o en bote, mejor del tipo que cambia de color (naranja o azul cuando está seco, verde o rosa cuando está saturado) porque así ves de un vistazo si sigue trabajando. Cuando se satura, se mete al horno a unos 100-120 grados durante un par de horas y vuelve a estar listo. El cloruro de calcio en perlas también funciona, absorbe muchísima agua, pero se licúa al saturarse y hay que tirarlo.

Una referencia útil: para una caja hermética con dos carretes dentro, unas bolsitas de gel de sílice bien seco mantienen la humedad baja durante semanas, siempre que la caja cierre de verdad. Sin higrómetro dentro vas a ciegas; con uno pequeño de los que valen cuatro perras ya sabes cuándo toca cambiar el desecante.

Imprimir desde la caja

Entre el carrete y el extrusor, el filamento viaja por un tubo de PTFE o por el aire. Si lo sacas de la caja hermética para imprimir, lo estás exponiendo igual que si no tuvieras caja. La solución que funciona es dejar el carrete dentro de un recipiente con un pasacables lateral (un racor neumático con tubo de PTFE que sale a la máquina). Así el filamento pasa de la caja seca directo al extrusor sin tocar el aire de la habitación. Para nailon, TPU o materiales con carga, esto es prácticamente obligatorio si quieres piezas decentes. Para el cambio de bobina, mira cómo cambiar el filamento sin que se atasque.

Recuperar un carrete húmedo

Si una bobina ya está mojada, meterla en una caja con desecante no basta: el desecante tarda semanas en sacar el agua de dentro del plástico a temperatura ambiente, si lo consigue. Lo que funciona es calor seco. Una secadora activa a la temperatura que recomiende el fabricante del material (orientativamente 45 ºC para PLA, 65 ºC para PETG, 70-80 ºC para ABS y nailon) durante 4 a 8 horas devuelve la bobina a un estado utilizable. Un horno de cocina sirve si tiene termostato fiable y aguanta temperaturas bajas sin pasarse; con un horno que no baje de 80 ºC reales corres el riesgo de reblandecer un PLA y dejarlo pegado al carrete.

Una señal clara de que la pieza está saliendo mal por humedad y no por otra cosa: oyes los chasquidos del hotend y aparecen hilos finos en toda la pieza, incluso en zonas donde la retracción debería evitarlos. Si además la primera capa se levanta, eso ya es otro asunto distinto que tiene que ver con la adhesión y lo tratamos en por qué se despega una pieza de la cama.

Rutina que funciona

Resumido en lo que haces de verdad día a día:

  • Carrete nuevo: lo abres, lo metes en la caja hermética con desecante activo y lo usas desde ahí.
  • Higrómetro dentro de cada caja. Si marca más del 30 %, cambias o regeneras el desecante.
  • Materiales sensibles (nailon, TPU, cargas) se imprimen desde la caja con tubo de salida, no al aire.
  • Bobina que no vas a tocar en meses: bolsa de vacío con desecante dentro.
  • Si una pieza empieza a salir con chasquidos e hilos, secas el carrete antes de seguir probando ajustes.

Hay otros detalles de la impresión que dependen más de la máquina que del filamento, como la elección de boquilla, que tratamos aparte en tamaño de boquilla según el detalle y la velocidad, o la diferencia de fondo entre tecnologías en FDM o resina. Pero si el filamento está seco, partes de un sitio al que luego vale la pena volver cuando algo falla: sabes que esa variable no es la que te está estropeando la pieza.

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