Saltar al contenido
3dimpresora.es
Altura elegir acabado

Qué altura de capa elegir según el acabado y el tiempo de impresión

Qué altura de capa elegir según el acabado y el tiempo de impresión

La altura de capa es el grosor de cada una de las láminas que la impresora va apilando para formar la pieza. Suena a un parámetro más del laminador, pero en la práctica es el que más condiciona cómo queda la superficie, cuánto tarda la impresión y cuánto aguanta la pieza cuando la aprietas. Cambiar de 0,2 a 0,12 mm, por ejemplo, no es solo "verlo más fino": es casi el doble de capas, casi el doble de tiempo y una pieza que se comporta distinto al romperla.

Aquí va cómo elegirla sin pelearse con el laminador: qué pasa dentro de la impresora cuando subes o bajas ese número, en qué piezas se nota y en cuáles no, y qué otras cosas tienes que mover a la vez para que el cambio tenga sentido.

Qué es la altura de capa y por qué cambia tanto el resultado

Cuando imprimes en FDM, la boquilla deposita un cordón de plástico fundido aplastado contra la capa anterior. Ese cordón tiene una anchura (parecida al diámetro de la boquilla) y una altura, que es justo la altura de capa. Si pones 0,2 mm, cada vuelta sube 0,2 mm; si pones 0,1, el doble de vueltas para llegar a la misma altura total.

De ahí salen tres consecuencias que conviene tener claras:

  • En las paredes inclinadas y curvas se ven los escalones entre capas. Cuanto más fina la capa, más pequeños esos escalones y más suave queda la superficie al tacto y a la vista.
  • El tiempo de impresión sube casi en proporción inversa a la altura de capa. Si la bajas a la mitad, cuenta con que la impresión durará casi el doble, porque el cabezal tiene que recorrer el doble de perímetros.
  • La unión entre capas tiene su punto óptimo. Capas muy finas se enfrían demasiado rápido entre pasadas; capas demasiado gruesas no se fusionan bien con la de debajo. En las dos puntas la pieza pierde resistencia al tirar en el eje vertical.

La regla que relaciona capa y boquilla

La altura de capa no vive sola: depende del diámetro de la boquilla que estés usando. Como criterio general, la capa se mueve entre un 25 % y un 75 % del diámetro de la boquilla. Por debajo del 25 %, el plástico no sale limpio porque el cordón queda demasiado aplastado y la boquilla casi roza la capa anterior; por encima del 75 %, el cordón nuevo no empuja lo suficiente contra el de abajo y la adhesión entre capas se resiente.

Con una boquilla de 0,4 mm, que es la que trae de serie casi todo, eso te deja una ventana cómoda entre 0,1 y 0,3 mm. Si trabajas con boquillas más grandes o más pequeñas, la ventana se desplaza; tienes el detalle en la guía sobre qué tamaño de boquilla elegir según el detalle y la velocidad, porque los dos parámetros se eligen juntos, no por separado.

Alturas típicas y para qué sirve cada una

Con boquilla estándar de 0,4 mm, estos son los tramos que vas a usar casi siempre:

  • 0,1 - 0,12 mm (capa fina). Para figuras, miniaturas, piezas con relieve, letras pequeñas o cualquier cosa en la que quieras que las curvas se vean limpias. El tiempo se dispara: una pieza que a 0,2 tarda tres horas, aquí se te va a seis o siete. Las paredes verticales planas no mejoran apenas respecto a 0,2; donde se nota es en las superficies inclinadas.
  • 0,16 - 0,2 mm (capa media). El punto por defecto para casi todo. Buen compromiso entre acabado, tiempo y resistencia. Si no tienes una razón concreta para bajar o subir, quédate aquí.
  • 0,24 - 0,3 mm (capa gruesa). Para prototipos rápidos, piezas grandes de taller, soportes, cajas, utillaje. Imprime rápido y la pieza aguanta bien cargas de compresión; a cambio, los escalones en las curvas se ven a simple vista.

Si estás imprimiendo en resina en lugar de FDM, los números son otros (mucho más finos, del orden de 0,03 a 0,07 mm) porque el mecanismo de formación de capa no tiene nada que ver. La diferencia entre las dos tecnologías la tienes resumida en el artículo sobre FDM o resina.

Cómo decidir según la pieza

Antes de abrir el laminador, piensa en qué va a hacer la pieza y dónde se va a ver:

  • Detalle visual. Figura, busto, carcasa con logotipo en relieve: baja la capa. Si la pieza es pequeña, el coste en tiempo es asumible.
  • Resistencia mecánica. Un soporte que va a sufrir, una pieza con tornillos, un gancho: capa media y más perímetros. Bajar la capa no te hace la pieza más fuerte; a veces, lo contrario.
  • Tamaño grande sin detalle. Una caja, una plantilla, un molde: capa gruesa y a correr. Lo que ganes afinando no se va a ver.
  • Pieza con partes inclinadas suaves. El típico casco, una carcasa curva: aquí la capa fina sí cambia la vida. En paredes rectas, no.

Un truco que ahorra tiempo: no toda la pieza necesita la misma capa. Muchos laminadores permiten capa variable, es decir, afinar donde la geometría es curva y engordar donde es recta. En una figura con base cilíndrica, la capa variable recorta tiempo sin que se note en el acabado.

Qué hay que ajustar cuando cambias la capa

Cambiar el número de altura de capa y darle a imprimir sin tocar nada más suele salir mal. Estos son los parámetros que se mueven con él:

  • Temperatura. Capas finas se enfrían antes entre pasadas: a veces hay que subir dos o tres grados para que peguen bien. Capas gruesas piden algo más de temperatura porque el cordón es más grueso y necesita calor para fundirse con el de debajo.
  • Velocidad. Con capa gruesa, la boquilla tiene que extruir más plástico por segundo. Si vas rápido, el motor de extrusión no da abasto y aparecen huecos. Baja la velocidad o acepta una capa más fina.
  • Ventilador. En PLA, más capa fina pide más ventilador para que cada capa solidifique antes de la siguiente. En materiales más técnicos, al revés: menos ventilador para que las capas peguen.
  • Primera capa. La primera capa casi siempre va un poco más gruesa que el resto, 0,2 o incluso 0,24 mm, aunque imprimas el resto a 0,12. Agarra mejor y perdona pequeños desniveles de la cama.

Y antes de buscar capas finísimas, asegúrate de que la base está en condiciones: una cama mal nivelada arruina cualquier ajuste. Si notas que la primera capa queda irregular, repasa el proceso de nivelación de la cama, porque ningún parámetro del laminador compensa eso. Y si las piezas te saltan a mitad de impresión, el problema no es la capa; mira primero por qué se despega una pieza de la cama.

El material también manda

No todos los filamentos se comportan igual al cambiar la capa. El PLA es muy tolerante y te deja moverte en todo el rango sin problemas. El PETG tiende a hacer hilos cuando bajas mucho la capa, porque la boquilla pasa muchas veces cerca de zonas ya impresas. El ABS, con capas finas, acusa aún más la contracción al enfriar y es más fácil que se te abra la pieza por una esquina. Si no tienes claro cuál usar, en la guía sobre qué filamento usar según la pieza hay un repaso por los tres.

Un pequeño método para no perder el tiempo

Cuando dudes entre dos alturas, parte de 0,2 mm con boquilla de 0,4. Imprime una muestra pequeña, no la pieza entera. Mira la superficie inclinada: si te molestan los escalones, baja a 0,16 o 0,12. Si no te molestan y la pieza es grande, sube a 0,24. Casi nadie imprime bien a la primera eligiendo una capa muy fina de salida; es más barato ir probando de arriba abajo que esperar diez horas para descubrir que no hacía falta.

Los destacados

Los destacados de la guía

Comparativa

De más barato a más caro

La selección al completo

Otros productos